Hugo Pera

En Jesús vemos el ejemplo de vida de un maestro que formó discípulos con enseñanzas verbales, pero sobre todo con una conducta de vida y una moral que reflejaban la voluntad del Padre.

En el texto de Juan 19:28, 30 vemos a Jesús en la culminación de su ministerio terrenal. Estos versículos nos recuerdan que él conocía su misión en la tierra y los tiempos que vivía para el cumplimiento de los mismos. Vino al mundo a cumplir con la voluntad del Padre, lo hizo durante toda su vida y hasta la cruz.

Vivió 33 años haciendo la voluntad del Padre; 30 años aproximadamente en el anonimato, como un trabajador, hijo, ciudadano, etc. Tomó 3 años dándose a conocer a propios y extraños como el mesías prometido.

Estando en la cruz, una de sus últimas frases fue: «Consumado es…» (Todo está cumplido – Juan 19:30 NTV).

Cuando expresó estas palabras estaba dando a entender que las profecías se habían cumplido acerca de su persona y ministerio. Él había completado «toda» la obra que el Padre le había asignado en la tierra.

Su vida nos deja una lección, como discípulos de Jesucristo y como ministros de la palabra. Él pudo formar discípulos que dieran un testimonio de vida acerca del mesías resucitado, porque hizo «todo» lo que el Padre puso en sus manos para hacer.

Jesús no enseño a sus discípulos sólo el perfil de mesías o Hijo de Dios enfocado a la predicación y enseñanza de la doctrina cristiana, sino que más bien enseñó con toda su personalidad, su humanidad sin pecado, dejándoles un modelo de vida a seguir, de compromiso con el prójimo, la familia, los amigos, el gobierno, etc.

Esto es un desafío principalmente para quienes tenemos responsabilidades ministeriales y lideramos personas. Si hoy tenemos vida, no es sólo para cumplir con una tarea ministerial o dentro de la congregación, sino que tenemos vida para cumplir «todo» lo que Dios puso bajo nuestra responsabilidad.

Hace unas semanas pudimos disfrutar de unos días de descanso en familia, lejos de nuestra ciudad y compromisos. En ese tiempo pude comprender que también ese descanso y mi familia eran parte del plan de Dios para mi vida.

De nada nos sirve alcanzar metas ministeriales y éxitos personales, si dejamos «pendientes» en nuestra vida. Nuestros discípulos estarán observando no sólo los sermones que predicamos o las reflexiones que escribimos, sino más bien como nos conducimos en nuestra vida personal, familiar, financiera, moral, etc.

Como verdaderos discípulos de Jesús estamos llamados a poder formar a otros, con el carácter de Cristo, y poder declarar en determinado momento de nuestras vidas…» Todo se ha cumplido en mí…».

El apóstol Pablo pudo decir algo parecido cuando escribió 2 Timoteo 4:7-8 «He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe.» (NVI). Por su expresión podemos entender que no dejó nada pendiente en su vida o algo sin terminar o hecho a medias, más bien pudo decir como Jesucristo «Misión Cumplida». Pablo completó todo lo que el Señor reclamaba de él como cristiano y como ministro y apóstol de Jesucristo.

Esa debe ser nuestra intención, también, cubrir todas las áreas en nuestra vida con el cumplimiento de la voluntad de Dios. Como esposos, padres, hijos, ciudadanos, profesionales, etc. y sin duda alguna como siervos-líderes aprobados por nuestro maestro.

Puntos de Oración

  • Oremos a nuestro maestro para que nos dé el discernimiento para ver si tenemos algún área descuidado en nuestra vida personal o con riesgo de no ser bien atendido.
  • Pidamos para que el Señor nos ayude a cumplir satisfactoriamente con todos nuestros compromisos asumidos con él (familia, trabajo, amistades, descansos, etc).
  • Demos gracias a Dios en oración por la oportunidad de impactar la vida de otros con nuestra vida que sigue el ejemplo de Jesús.

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is the president of The Foursquare Church in Paraguay.
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