La pastora Virginia González y su esposo comenzaron su ministerio en las calles de Bethlehem, Pennsylvania, ministrando a personas adictas a drogas, con problemas espirituales y con vidas desordenadas. Su iglesia creció pero a través del tiempo ella sintió que perdió su identidad. A través de este mensaje ella cuenta cómo Dios le habló para volver a lo que él le había llamado.

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