El supervisor distrital Mark Slomka nos anima a ayunar como parte de perseguir la presencia de Dios.
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Escritura de hoy
Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en
los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. Incluso antes
de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para
que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano
adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por
medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le
dio gran gusto hacerlo. De manera que alabamos a Dios por la
abundante gracia que derramó sobre nosotros, los que pertenecemos a
su Hijo amado.
—Efesios 1:3-6 (NTV)
Citas adicionales
Reflexione en la Palabra
Todos necesitamos sanidad. Fuimos creados por un Dios bueno para un mundo perfecto. Debido a la presencia del pecado en este mundo, nos encontramos en cambio en un mundo quebrantado y distorsionado que constantemente intenta quebrantarnos y distorsionarnos. Todos llevamos las cicatrices del pecado, del quebrantamiento, la decadencia y la muerte en nuestros cuerpos, mentes y almas.
Pero Dios nos ama demasiado como para dejarnos en este estado quebrantado. Efesios 1:3-6 nos dice que, por el amor de Dios, Él obra
para hacernos “santos e intachables”. Estuvo dispuesto a dar a Su propio hijo para nuestra sanidad y restauración. Gracias a este gran
amor, tenemos fe en que, cuando estamos en la presencia de Dios, Él obra a favor de nuestra sanidad y restauración.
Todo lo que anhelamos encuentra cumplimiento en Jesús. Él es nuestro sanador—quien ve nuestro dolor y nos cuida. No hay lugar
donde podamos encontrar sanidad y esperanza fuera de Él.
La sanidad de Dios es completa: cuerpo, mente y espíritu. Recibimos un vistazo de esta realidad en la Tierra y anticipamos la experiencia completa cuando lo veamos cara a cara.
No hay enfermedad del cuerpo ni del alma que Él no atienda, aunque alguna sanidad no ocurra de este lado del cielo. Por fe, creemos que el simple hecho de estar en Su presencia nos restaura. Toda sanidad que necesitemos, podemos estar seguros de que ahora, parcialmente, y algún día, completamente, Dios satisfará nuestros deseos con cosas buenas cuando estemos en Su presencia.
Oración + contemplación
- Vuelva a leer los pasajes bíblicos de hoy. Reflexione sobre en qué aspectos de su vida necesita actualmente sanidad física o espiritual. Presente estos lugares a Dios y descanse en Su presencia, creyendo que Él los sanará, ya sea a este lado del cielo o cuando estemos en Su presencia.
- Con humildad y fidelidad, pida al Espíritu Santo que sane las heridas de su cuerpo, mente y espíritu. Use las palabras o frases que le llamaron la atención de los pasajes bíblicos de hoy para orar por las promesas de Dios en Su presencia.
- ¿Quién en su vida necesita sanidad física, mental o
espiritual? Dedique un momento para orar por las
necesidades que el Espíritu Santo le traiga a la mente. Ore por las promesas de Dios a favor de esas personas.



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