El vicepresidente principal de misión, Ted Vail, nos recuerda que cuando oramos con valentía, podemos tomar posesión de la tierra que Dios ya nos ha prometido.
Escritura de hoy
¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen
ánimo? Que cante alabanzas. ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga
llamar a los líderes de la iglesia para que oren por él y lo unjan con
aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo
y el Señor lo levantará. Y si ha cometido pecados, sus pecados se le
perdonarán. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos
por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa
y eficaz.
—Santiago 5:13-16 (NVI)
Cita adicional
Reflexione en la Palabra
Nuestro Dios es sanador. Nuestro Dios es el gran reconciliador. Nuestro Dios es quien levanta a los humildes y es Padre de los huérfanos.
Como personas de fe, nos mantenemos firmes en las promesas, en el carácter de Dios, sin importar lo que se cruce en nuestro camino. Las palabras de Santiago son el antídoto contra la forma en que solemos extraviarnos. La fe no es un idealismo esperanzador—es una realidad que se practica en comunidad con otros.
Cuando estamos en problemas, necesitamos orar juntos. Cuando estamos felices, necesitamos celebrar juntos. Cuando estamos
enfermos, necesitamos contender juntos en oración. Cuando tropezamos en el pecado, debemos confesarlo y recibir misericordia juntos.
Nuestra fe siempre tuvo como propósito acercarnos a Dios y a la comunidad, y al hacerlo, descubriremos la verdad de quién es Él.
Orar por los demás es una manera de poseer territorio que antes estaba en manos del enemigo. Ya sea que las personas por las que
oramos entren o no por las puertas de nuestra iglesia, ya sea que sepamos o no si aceptan a Jesús—cuando oramos por su sanidad y
las elevamos ante el Padre, las sacamos del territorio del enemigo y las llevamos al territorio de Dios. Al ofrecer esperanza y sanidad a
quienes se encuentran en lugares oscuros, les traemos la luz de Cristo y desterramos el poder del enemigo.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre cómo Dios le ha sanado y levantado en el pasado. ¿Cómo podría compartir estas historias con otros para ayudarlos a fortalecer su fe?
- Ore que Dios lo use como instrumento de Su sanidad según Su voluntad. Pídale sabiduría y discernimiento para apoyar la obra sanadora de Dios en el mundo.
- Cree una lista de personas en su vida que necesitan una sanidad profunda—ya sea física, relacional o emocional. Interceda por ellos y busque oportunidades para hablar con ellos sobre nuestro Dios que sana y levanta.



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