Día 18: Fe que sana y levanta

La fe en la oración trae sanidad y restauración—no solo física, sino también espiritual y emocionalmente. Es un don que ofrecemos a favor de los demás.

El vicepresidente principal de misión, Ted Vail, nos recuerda que cuando oramos con valentía, podemos tomar posesión de la tierra que Dios ya nos ha prometido.

Escritura de hoy

Cita adicional

Reflexione en la Palabra

Nuestro Dios es sanador. Nuestro Dios es el gran reconciliador. Nuestro Dios es quien levanta a los humildes y es Padre de los huérfanos.

Como personas de fe, nos mantenemos firmes en las promesas, en el carácter de Dios, sin importar lo que se cruce en nuestro camino. Las palabras de Santiago son el antídoto contra la forma en que solemos extraviarnos. La fe no es un idealismo esperanzador—es una realidad que se practica en comunidad con otros.

Cuando estamos en problemas, necesitamos orar juntos. Cuando estamos felices, necesitamos celebrar juntos. Cuando estamos
enfermos, necesitamos contender juntos en oración. Cuando tropezamos en el pecado, debemos confesarlo y recibir misericordia juntos.

Nuestra fe siempre tuvo como propósito acercarnos a Dios y a la comunidad, y al hacerlo, descubriremos la verdad de quién es Él.

Orar por los demás es una manera de poseer territorio que antes estaba en manos del enemigo. Ya sea que las personas por las que
oramos entren o no por las puertas de nuestra iglesia, ya sea que sepamos o no si aceptan a Jesús—cuando oramos por su sanidad y
las elevamos ante el Padre, las sacamos del territorio del enemigo y las llevamos al territorio de Dios. Al ofrecer esperanza y sanidad a
quienes se encuentran en lugares oscuros, les traemos la luz de Cristo y desterramos el poder del enemigo.

Oración + contemplación  

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