Daniel A. Brown, Ph.D.
Daniel A. Brown, Ph.D.

Porque creemos que Dios quiere usar a Toda la Iglesia para alcanzar a todo el mundo, nos desconcierta el por qué nos parece tan difícil movilizar más de nuestra gente a servir más en el ministerio. Es tentador preguntarse, ¿Qué les pasa a esta gente? Pero me gustaría evitar enfocarme en otros, y mirarnos, en su lugar, a nosotros, sus líderes. ¿Qué creemos, y qué modelamos?

La Biblia, como nuestra única fuente de doctrina verdadera, es también un Libro de patrones. Revela maneras espirituales (en lugar de las maneras naturales) del Reino de Dios que viene. Las doctrinas nos enseñan qué creer; los patrones nos muestran cómo vivir – y liderar. ¿Le puedo ofrecer algunos de los patrones que nos ayudaron a involucrar a Toda la Iglesia? En los años que pastoreé, más o menos el 75 porciento de los adultos asistían a grupos pequeños que se “multiplicaban” al crecer a 13 personas, así que muchas personas fueron líderes de célula o aprendices. Plantamos 37 iglesias locales distintas – casi dos por año durante los 22 años que pastoreé.

Aquí hay tres patrones que intenté copiar del ministerio de Jesús (además de preguntas que me hice a mí mismo) para ayudarnos a crear agentes de ministerio de casi todos:

(1) Jesucristo creyó en aquellos que creyeron en Él.

Él confiaba en que eventualmente ellos podrían hacer lo que Él hacía (Juan 14:12). Haciendo eco de la profecía de Isaías que Dios transforma al “más pequeño” en mil (Isaías 60:22), Jesús declaró que aun “los menos en el Reino” podrían hablar poderosamente por Dios (Mateo 11:11). Su testimonio personal sería tan irresistible que vecinos y amigos podrían visualizar un futuro posible en el que Dios obrase en ellos también.

Jesucristo creyó que el poder del Evangelio no era solamente para salvar a las personas del poder del pecado, sino también para transformarlas en un “reino de sacerdotes” (Apocalipsis 1:5-6), cada uno de los cuales pudiese declarar las excelencias de Aquel que les sacó de las tinieblas (1 Pedro 2:9).

¿Es mi tarea espiritual identificar líderes ya hechos/maduros, o estoy supuesto a reparar y entrenar (equipar) a todos para más ministerio (Efesios 4:11-16)?

Patrón: Creer en el potencial de ministerio de todos los creyentes – aun aquellos (como yo) con mucho camino por recorrer.

(2) Jesucristo no se quedó con aquellos que solo querían que se quedase.

Él se enfocó en llevar el Evangelio a más personas y lugares. Las multitudes disfrutaban del ministerio de Jesús, pero querían que Él se quedase con ellos. Ellos no siempre captaban su intención de seguir moviéndose. La única manera en que la gente podía disfrutar de una conexión cercana con Jesús era viajando con Él para tocar a otros (Lucas 4:42-44). Es por eso que Él dijo: “Sígueme” tan frecuentemente. Jesús prometió quedarse con sus discípulos solo después de haberles instruido a “Ir al mundo” (Mateo 28:19-20).

Desde el comienzo, Él advirtió a Sus discípulos que no tenía una dirección permanente (Mateo 8:20); en cambio, Él tenía una tarea permanente (unción) de hacer bien y sanar a los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38). El compañerismo cristiano verdadero no es una reunión programada regularmente; es un reunirse periódicamente con otros ministros para intercambiar historias ministeriales e ideas.

¿Sigo el patrón de compañerismo de Jesús? ¿Estoy gastando la mayor parte de mi tiempo con personas que solo reciben ministerio, o con aquellos que “van” y hacen por otros lo que yo hice por ellos?

Patrón: Ofrecer relaciones cercanas a quienes hacen ministerio mas que a quienes reciben ministerio.

¿Sigo el patrón de compañerismo de Jesús? ¿Estoy gastando la mayor parte de mi tiempo con personas que solo reciben ministerio, o con aquellos que “van” y hacen por otros lo que yo hice por ellos?

(3) Jesús envió a Sus seguidores.

Su tiempo era corto, así que Él siguió el plan maestro para enviar a Sus discípulos adelante sin Él. Desde el principio, los entrenó y les enseñó a ir hacia adelante. De hecho, Él invitó a sus discípulos a “estar con Él” para poder “enviarles a la obra” (Marcos 3:13-15). Él no oró para que le enviasen más líderes. Jesucristo convirtió mucho más que las almas de los pecadores; transformó toda la dirección de sus vidas y propósito (Lucas 5:8-11).

El ser enviado para ministrar a otros es un punto crucial en un seguidor de Jesús. Tal como todos son capaces, por el poder de Dios, de tornarse más justos en sus pensamientos y acciones, así también ellos se tornan mejores en ministrar a otros.

¿Comunico fielmente que todos los seguidores de Cristo serán alistados al servicio? ¿Soy un mentor preparándolos para esa eventualidad – o un actor haciendo la mayor parte del ministerio por mi cuenta?

Patrón: Enviar a personas a ministrar sin mí y a ministrar lejos de mí, porque eso siempre ha sido el plan.

es un conferencista, escritor y pastor fundador de The Coastlands (Aptos Foursquare Church) en Aptos, California.
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Comments

  1. Dios acaba de abrir mis ojos a una nueva dimensión de ministerio que va más allá de «enseñar», empoderar a aquellos que Él me permitió enseñar para que vayan…ya.

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