¡No en nuestro tiempo!

No nos atrevemos a cometer el error registrado en Jueces 2 donde el conocimiento de, y la experiencia con, Dios no fueron transmitidos de una generación a la siguiente.

Tammy Dunahoo

En esta edición de Foursquare Leader, damos una mirada a la Generación Z, quienes actualmente tienen entre 2 y 22 años. Mientras hacía un estudio sobre generaciones, leí un pasaje bíblico que cautivó mi alma y ha seguido pesando sobre mi mente y corazón.

El contexto del pasaje es el estado del pueblo tras establecerse en su nuevo hogar en la Tierra Prometida bajo el liderazgo de Josué. Fue Jueces 2:10 que captó mi atención: “Después de que murieron todos los de esa generación, creció otra que no conocía al Señor ni recordaba las cosas poderosas que él había hecho por Israel.” (NTV).

¿Cómo pudo crecer una generación de niños entre quienes “sirvieron al Señor todo el tiempo que vivi[ó] Josué” (v. 7) y no conocer la presencia de Dios? Aún si no habían visto la intervención de Dios como sus ancestros, ¿cómo no haber sido impactados por las historias si se las contaron?

Al leer este pasaje, algo empezó a surgir dentro de mí – preocupación y pasión —¡esto no puede pasar en nuestro tiempo! Debemos asegurarnos que cada generación experimente la presencia de Dios y escuche las historias de la fidelidad de Dios de manera que cautive sus corazones y mentes. Debemos reconocer que una generación es formada por la anterior: están donde les guiamos, y están destinados para propósitos fijados solo por Dios.

El versículo siete evidencia que no solo fue Josué como líder que mantuvo la adoración a Dios en el centro, sino con él, todos los ancianos. No es la responsabilidad solo de los pastores de niños o pastores principales—es la responsabilidad de toda la iglesia.

¿Esta generación conoce nuestras historias de la bondad de Dios? ¿Han experimentado la presencia y poder del Espíritu Santo obrando en nuestros hogares, cultos y ministerio en la comunidad?

Al leer las páginas de esta revista, es mi oración que escuche el llamado de Dios a poner sus ojos, oídos y corazón en los niños a su alrededor, sea en su familia, iglesia o comunidad. Que nuestra nación experimente transformación por medio de una generación joven cuyas vidas resuenan con la presencia y poder de Dios porque lo han experimentado entre nosotros. ¿Se repetirá Jueces 2:10? ¡No en nuestro tiempo!

is the vice president of U.S. operations and general supervisor for The Foursquare Church.
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