La razón por la cual una pareja escogió el llamado de Dios antes que su propia comodidad

Jared y Kelly Mueller pudieron haber pasado el resto de sus vidas ministrando en su ciudad de playa del sur de California, pero Dios les llamó a El Salvador.

La Familia Mueller

Mi esposa Kelly y yo sabíamos que Dios quería que plantáramos una nueva iglesia pero no sabíamos que sería en una nación donde solamente había 12 iglesias Cuadrangulares.

Temprano una mañana, durante un viaje a Nicaragua, escuché al Señor susurrar “Prepárate para ir a Centro América”. Le pregunté al Señor que me mostrara el lugar que se convertiría en nuestro hogar, donde podría establecer a nuestra familia de cuatro y ver el ministerio florecer.

El Señor trajo a mi mente Isaías 33:21 mientras volaba sobre el Golfo de Fonseca, un entrante protegido del océano pacífico que limita con El Salvador, Nicaragua y Honduras: “Allí el Señor nos mostrará su poder. Será como un lugar de anchos ríos y canales. Ningún barco de remos surcará sus aguas, ni barcos poderosos navegarán por ellas”. (NVI)

Claramente un pasaje oscuro, Isaías 33:21 describía de manera hermosa las playas y los pequeños pueblos de pescadores que salpicaban la costa del Golfo. A pesar de que no existe ningún paso navegable entre el Golfo y la gente tierra adentro, allí fue donde Dios dijo que mostraría su poder.

Mientras yo viajaba, Dios le había estado hablando a Kelly en casa y cuando regresé, ella también sabía que íbamos para Centro América. Comenzamos el entrenamiento y la recaudación de fondos y nos asociamos con Hope Chapel (Huntington Beach Foursquare Church) en Huntington Beach, California, nuestra iglesia madre, pastoreada por Paul y Ainsely Harmon, quienes generosamente nos dieron libertad de explorar lo que implicaría plantar una iglesia en otro país.

Después de mucha oración, El Salvador se convirtió en nuestro enfoque, una nación de 6.5 millones de habitantes donde la gente ha sido evangelizada por la iglesia, pero muchos no han sido discipulados de manera sostenible.

Una de nuestras primeras historias exitosas es la de Mario, un joven que se comprometió a servir con nosotros, y poco después, fue asaltado a punta de pistola frente a su hogar y luego perdió su empleo el día de Navidad. Invertimos en Mario y le ayudamos a completar sus estudios. Después de graduarse tomó un buen empleo y hoy es una adición sólida a nuestro equipo ministerial, ayudándonos a discipular a otros líderes jóvenes a dedicar sus vidas a Cristo.

Haciendo discípulos en El Salvador

Al igual que plantadores de iglesia en los Estados Unidos mantuvimos nuestros empleos antes de abrir un servicio de adoración público. También descubrimos, como lo hacen muchos plantadores de iglesia, el valor de una “iglesia madre”, una congregación establecida que apoya y anima el crecimiento que visualizábamos. Una bendición única para nosotros es tener dos iglesias madres: nuestra iglesia en el sur de California, y una congregación de habla inglesa justo aquí en San Salvador que comparte su edificio con nosotros y está entusiasmada de ayudar a nuestra congregación en español a establecerse.

Salir al campo misionero nos puso a Kelly y a mí en una posición de escuchar completamente a Dios sobre Su plan para nuestro futuro. Tomó algunos años confirmar todos los detalles, pero hoy estamos viendo el fruto de la plantación de Dios.

Pudimos habernos quedado en casa donde era más cómodo, pero Dios no nos dejó, Él nos quería en El Salvador para hacer discípulos de esta nación. Descubrimos que las personas están dispuestas, sólo necesitan a alguien que les traiga el evangelio y les muestre cómo vivir su fe a largo plazo.

and his wife, Kelly, are church planters in San Salvador, El Salvador. Their home church is Hope Chapel (Huntington Beach Foursquare Church) in Huntington Beach, Calif.
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Comments

  1. Hermosa historia de amor y pasión por la Obra de Dios, gran voluntad para obedecer al desafío del llamado, oramos por esta amada familia cuadrangular por el trabajo de sembrar la semilla pero también por la cosecha que vivirán gozosos para contar sus gavillas. Que el Señor les bendiga.

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