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Cuando medito en las promesas de Dios en Su Palabra, a menudo me pregunto: «¿Quién soy yo para que Dios me haga tan grandes promesas?» Todos hacemos promesas, ¿pero acaso siempre las cumplimos? La mayoría de nosotros, si no todos, probablemente nos hemos decepcionado con alguien que no cumplió la promesa que nos hiciera.

Lo prometedor para nosotros es que Jesús siempre es fiel, fiable y confiable. Él siempre cumple lo que promete. Su Palabra está llena de promesas verdaderamente fieles e infalibles para con nosotros; «porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios» (2 Cor. 1:20 RV1960).

Podemos, con toda certeza, ¡contar con ellas todos los días por el resto de nuestras vidas terrenales y por toda la eternidad!

Pedro fue un testigo presencial de la ascensión de Jesús y de la promesa dada: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hechos 1:11).

Pedro escribió con determinación, asegurándose de que los cristianos se acuerden que las promesas de Dios son «preciosas y grandísimas» (2 Pedro 1:4).

Él continuó: «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro. 3:9).

¿No es maravilloso cuán paciente es Dios? Yo creo que es la naturaleza de Su paciente sufrimiento la que ha retrasado Su regreso. Él es increíblemente paciente, lento para la ira y abundante en misericordia – aun con un mundo pecaminoso y culpable.

Pedro también nos dice: «Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche…» (2 Pedro 3:10).

A la verdad, el fin de los tiempos está cerca – hagamos todo esfuerzo para ser hallados sin mancha, sin culpa y en paz con Él.

Y aunque ansiamos enormemente la promesa de Su venida, hay más almas que ganar primero en este mundo oscuro y agonizante – desesperadamente necesitado de Jesucristo, que es la «Luz del mundo» (Juan 8:12), el «Sol de justicia» (Malaquías 4:2). Ojalá que contemos cada día como una oportunidad para la salvación. Hagamos todo esfuerzo para mantenernos apasionados y efectivos para Su reino. Potenciados  por Su Palabra y el Espíritu Santo, ¡que muchos lleguen a Cristo mediante nosotros y reciban las promesas de Dios!

Punto de Oración

Dios Padre, nos maravillamos de Tu gran paciencia y prolongado sufrimiento. Ayúdanos a ser una iglesia que verdaderamente refleja Tu carácter – practicando la paciencia y al sufrimiento prolongado al mundo a nuestro alrededor. Aunque ansiamos el cumplimiento del regresode nuestro Señor, concédenos el denuedo para proclamar las Buenas Nuevas de  salvación a este mundo moribundo. Ayúdanos a mantenernos apasionados y efectivos para Tu reino. En el nombre poderoso de Jesús, Amén

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serves as assisting minister and pastor emeritus of Angelus Temple Hispanic Foursquare Church in Los Angeles.
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