Tammy Dunahoo

De todas las personas que Jesús pudo haber escogido, de todos los mensajeros que pudo comisionar, escogió a María Magdalena. Escogió una mujer, cuando en ese entonces el testimonio de una mujer no era creíble, y no era cualquier mujer sino una que se le conocía por haber tenido siete demonios. ¿Qué fue lo que hizo que Jesús que la escogiera como la primera persona que atestiguará su resurrección?

Ella fue la destinaria de esta aparición por medio de una experiencia directa, ella fue una que recibió profundamente el amor de su Salvador y la transformó en una que permaneció cerca de él. Durante el ministerio de Jesús, María Magdalena nunca se apartó de él, por eso fue muy apropiado que ella estuviera cerca de la cruz de luto por su sufrimiento, y que se presente con especias para ungir su cuerpo.

Cuando descubrió que su cuerpo había desaparecido de la tumba, estaba angustiada cuando repentinamente le habló suavemente. Ella pensaba que él era el jardinero, le preguntó si se había llevado el cuerpo de Jesús, y preguntó donde lo había llevado para ir por él. Ella vivía un triste anhelo por aquel que amaba.

Fue en ese momento cuando le escuchó llamarle por su nombre «María», ese sonido dulce que antes había escuchado. La voz de aquel quien habló la Palabra que la libró, la que le estimó y valoró, él que le enseñó una nueva vida y propósito. Ella fue abrumada por el gozo y se estiró para tocarle, pero él respondió con una instrucción, «No me toques, mas ve a mis hermanos, y diles» (Juan 20:17).

La belleza de la encarnación, la vida, la muerte y la resurrección de Cristo y su efecto en la humanidad es maravillosamente presentado en la vida de María Magdalena. Dios se revela en lo oculto, en el rostro de un presunto jardinero. Dios se encuentra en medio del sufrimiento. Cuando Jesús habló con María Magdalena, él se encontraba bajo el tormento del maligno, y Dios estaba presente en su sufrimiento. Su amor alcanza hasta llegar a la humanidad; no pide que nosotros le alcancemos.

Es el amor de Dios que crea aquello que es amable. ¡María Magdalena no fue amada porque era bella, ella se hizo bella porque era amada! Que retrato tan bondadoso que ella fuera la primera a quien Jesús hablaría; la restaurada, la liberada.

El mensaje que él está enviando por medio de este testigo inesperado es extraordinario. Yo creo que fue el primer anuncio de un nuevo día, una nueva manera de ser, un nuevo mundo. Jesús fue un radical en sus enseñanzas de vida, y ahora es radical al transmitirlo por medio de otros. No se usted, pero como otro testigo inesperado, estoy tan agradecida. ¡Vayamos y contemos que Jesús ha resucitado!

Puntos de Oración

  • Que aquellos que sufren se encuentren con Dios al ver que él está presente su sufrimiento.
  • Que aquellos que anhelan ser amados, le vean alcanzándoles con una vida resucitada.
  • Que todos nosotros tengamos el privilegio de ser su testigo e ir y predicar.

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es la directora de salud + desarrollo del líder para La Iglesia Cuadrangular
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