Escritura de hoy
Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria
que vence al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino
el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?… Esta es la confianza que
tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos cualquier cosa conforme
a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras
oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le
hemos pedido.
—1 Juan 5:4-5; 14-15 (NVI)
Cita adicional
Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo.
—2 Corintios 10:3-5 (NVI)
Reflexione en la Palabra
Juan y Pablo, los autores de estos versículos, no eran ajenos al sufrimiento. Las affliciones de Pablo se describen en 2 Corintios 11, y Juan se describe a sí mismo como compañero en la tribulación que padeció el pueblo de Dios en Apocalipsis 1. ¿Qué los sostuvo? ¿Cómo perseveraron ante tal adversidad? ¿Cómo pudo Pablo, con convicción inquebrantable, escribir: “Somos más que vencedores” (Romanos 8:37)?
No eran hombres de influencia, riqueza o fuerza militar. Eran, en todo sentido, personas comunes. Y, sin embargo, poseían un tesoro extraordinario—fe en Jesucristo.
Juan y Pablo, a pesar de sus sufrimientos, sabían que eran vencedores, lo pareciera así o no. Ambos tenían fe y confianza en Dios. Sabían, sin duda alguna, que Jesús algún día triunfaría. Sabían que servimos a un Dios que usa incluso las artimañas del enemigo para Su bien y Su gloria. Él gana.
Juan escribe que nosotros también venceremos al mundo, no por nuestro propio poder, sino por nuestra fe en Jesús. Al recibir a Jesús como Señor de nuestras vidas, nos convertimos en soldados con Él, entrando en batalla contra los poderes de las tinieblas en este mundo.
Pero a diferencia de los soldados terrenales, sabemos que la victoria ya está ganada. Cuanto más tiempo pasemos en la presencia de nuestro Rey victorioso, Jesús, más se extenderá Su victoria en nuestros corazones, vidas y el mundo que nos rodea.
Oración + contemplación
- ¿Qué significa para usted que Cristo sea un rey victorioso? ¿Cómo podría el recordar esta verdad impactar su vida diaria y sus luchas?
- Pida al Espíritu Santo que le revele cualquier fortaleza del enemigo en su vida. Luego, ore por la victoria de Dios sobre estas áreas, sabiendo que Él le escucha y que Él saldrá victorioso.
- Ore por quienes enfrentan batallas espirituales y se
encuentran atrapados en fortalezas por el enemigo. Ore que encuentren la presencia victoriosa de Dios y se mantengan firmes en Su poder y paz.



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