Escritura de hoy
Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes me
aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los
suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de
entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece. Recuerden lo que les
dije: “Ningún siervo es más que su amo”. Si a mí me han perseguido,
también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis palabras,
también obedecerán las de ustedes. Los tratarán así por causa de mi
nombre, porque no conocen al que me envió. Si yo no hubiera venido
ni les hubiera hablado, no serían culpables de pecado. Pero ahora no
tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí también aborrece
a mi Padre.
—Juan 15:18-23 (NVI)
Cita adicionaL
Cuando el SEÑOR hizo volver a Sión a los cautivos,
nos parecía estar soñando.
Entonces nuestra boca se llenó de risas;
nuestra lengua, de canciones jubilosas.
Hasta los otros pueblos decían:
«El SEÑOR ha hecho grandes cosas por ellos».
Sí, el SEÑOR ha hecho grandes cosas por nosotros
y eso nos llena de alegría. Ahora, SEÑOR, haz volver a nuestros cautivos
como haces volver los canales de los ríos en el Néguev.
Los que con lágrimas siembran,
con regocijo cosechan.
El que llorando esparce la semilla,
cantando recoge sus gavillas.
—Salmo 126 (NVI)
Reflexione en la Palabra
Poseer la tierra por fe no se trata de escapar del sufrimiento, sino de aceptar el llamado de Dios a caminar en fidelidad en medio del
sufrimiento. Jesús fue claro: “Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes me aborreció a mí” (Juan 15:18).
No pertenecemos a este mundo. Somos extranjeros y peregrinos en esta tierra, inmigrantes del reino, sembradores de esperanza en tierra dura.
La fe que sufre no sufre sola. Pablo dijo: “Cuando alguien se siente débil, ¿no comparto yo su debilidad? Y cuando a alguien se le hace
pecar, ¿no ardo yo de indignación?” (2 Corintios 11:29). Este es un testimonio de compasión encarnada, en consonancia con el llamado
de Cristo: “Lloren con los que lloran” (Romanos 12:15). Esta es la ley de Cristo, que se cumple cuando llevamos los unos las cargas de los
otros (Gálatas 6:2).
El Salmo 126 habla de una comunidad unida en la fe y declara que quienes siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría.
Cuando nos sentimos oprimidos, ignorados, quebrantados: Nuestra siembra no es en vano. Aquel que ve en secreto recompensará en
público (Mateo 6:6).
Nuestra fe no se mide por los aplausos del mundo, sino por nuestra firme obediencia a Dios—incluso en la oscuridad. Hoy sembramos;
mañana cantaremos por la cosecha.
Oración + contemplación
- ¿Está experimentando sufrimiento en su propia vida? ¿Cómo ha crecido en su capacidad para sufrir bien? Pregúntele a Dios dónde podría necesitar crecer más.
- ¿Conoce a alguien que esté experimentando sufrimiento actualmente debido a su obra de fe? Preséntelo ante el Señor y ore para que no flaquee ni sucumba ante el enemigo.
- Ore por los cristianos de todo el mundo que sufren
actualmente debido a su fe. Ore que Dios les dé la fuerza para permanecer fieles sin importar las circunstancias, y para que sus sufrimientos atraigan a otros a Cristo.



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