Escritura de hoy
Volvieron a Cades, en el desierto de Parán, que era donde estaban
Moisés, Aarón y toda la comunidad israelita; presentaron a todos ellos
un informe y les mostraron los frutos de esa tierra. Este fue el informe:
—Fuimos al país al que nos enviaste, ¡y por cierto que allí abundan
la leche y la miel! Aquí pueden ver sus frutos. Pero el pueblo que allí
habita es poderoso, sus ciudades son enormes y están fortificadas.
Hasta vimos anaquitas allí. Los amalecitas habitan el Néguev; los
hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, y los cananeos ocupan
la zona costera y la ribera del río Jordán. Caleb hizo callar al pueblo ante
Moisés y dijo: —Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que
podremos hacerlo.
—Números 13:26-30 (NVI)
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Reflexione en la Palabra
Los israelitas se encuentran en el umbral de la Tierra Prometida. Dios los ha librado de muchas maneras en su travesía desde Egipto. Ellos envían espías para explorar la tierra que Dios les había prometido. Es tal como Dios les dijo que sería.
Pero creen que los gigantes les impedirán poseerla. Caleb (y en otros pasajes también Josúe) es el único que confía en que Dios cumplirá lo que ha prometido.
¿Con qué frecuencia somos como los israelitas? Olvidamos fácilmente las cosas que Dios ha hecho en el pasado: en nuestras propias vidas, a lo largo de la historia y en la Biblia.
Pero servimos a un Dios que hace cosas milagrosas. Servimos a un Dios que tiene el control total de todo. No hay razón para dudar de
Dios ni pensar que alguna petición es demasiado grande para Él. Jesús nos asegura en Juan 14 que si ofrecemos nuestras oraciones en el nombre de Jesús (si se alinean con la voluntad de Dios), se cumplirán. Nosotros, como Caleb, debemos declarar con confianza que Dios cumplirá lo que ha prometido.
Puede que no se cumpla de la manera ni en el momento que esperamos, pero el reino de Dios vendrá. Su voluntad se hará. Podemos
pedir grandes cosas del reino con fe, y Dios nos escuchará. Dios actuará. Ningún gigante ni ninguna maquinación del enemigo nos
impedirá poseer la tierra que Dios nos ha dado.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre Juan 14:10-14. ¿Cómo fortalecen estas
palabras de Jesús su fe o le animan a orar con audacia? - Si hay barreras en su corazón que le impiden confiar
plenamente en que Dios escucha sus oraciones y actuará en su favor, presénteselas a Dios. Pídale que aumente su fe y confianza en Él. - Piense en su familia, su iglesia, su gobierno y el mundo.
¿Se le ocurre alguna oración aparentemente imposible?
Comprométase a presentársela a Dios con regularidad.



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