Escritura de hoy
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de Su fuerza.
Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes
contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre
y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes
de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad
en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios,
para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar
firmes. Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos
con la coraza de la justicia, y calzados los pies con la preparación para
anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe con
el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen
también el casco de la salvación, y la espada del Espíritu que es la
palabra de Dios.
—Efesios 6:10-17 (NBLA)
Cita adicionaL
Bendito sea el SEÑOR,
que ha oído mi voz suplicante.
El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo;
mi corazón en él confía;
de él recibo ayuda.
Mi corazón salta de alegría,
y con cánticos le daré gracias.
El SEÑOR es la fortaleza de su pueblo
y un baluarte de salvación para su ungido.
Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad
y, cual pastor, guíalos por siempre.
—Salmo 28:6-9
Reflexione en la Palabra
Pasar la llama requiere más que palabras—exige una fe visible, firme y activa. La fe no es solo un refugio personal, es también una herencia que fortalece y anima a quienes vienen detrás de nosotros.
Pablo nos exhorta a “tomar el escudo de la fe” como parte esencial de la armadura de Dios. Este escudo no solo nos protege, sino que apaga los dardos de fuego del enemigo: el temor, la duda, el engaño y la desesperanza.
Pero la fe no se vive en aislamiento. Como los soldados que avanzaban con sus escudos alineados, nuestra fe fortalece a otros cuando nos mantenemos firmes juntos. Un escudo alzado se transforma en un estandarte que inspira a quienes observan.
David proclamó: “El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo… la fortaleza de su pueblo” (Salmo 28:7-8, NVI). Su confianza en Dios no fue solo
personal; fue una declaración colectiva que sostuvo a todo un pueblo.
Cuando caminamos en fe frente a la adversidad, levantamos una antorcha que ilumina el camino para la siguiente generación. Nuestra
fidelidad se convierte en una señal viva de que Dios es digno de confianza, y nuestra perseverancia anima a otros a seguir firmes.
Que nuestra fe no solo nos defienda, sino que brille con intensidad— como una llama que otros puedan ver, seguir y encender en sus propias vidas. Asegurémonos de pasarla a las siguientes generaciones.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre cómo la fe ha actuado como un escudo en su vida. Piense en cómo la fe de otros ha sido su estandarte, atrayéndolo a una fe más profunda.
- Lea Efesios 6:10-17 de nuevo. Pídale a Dios que le ayude a ponerse cada pieza de la armadura de Dios, para que esté equipado para luchar contra las asechanzas del enemigo.
- Ore por otros cristianos que conoce y por su iglesia, para que su fe sea su escudo y su estandarte para el mundo.



La oración es para toda la familia
Descargue o compre la edición «Momentos en Familia» de 21 Días de Ayuno + Oración.

Encuentre más recursos de oración
¿Busca recursos de oración para usted o para su iglesia? Tenemos lo que necesita.
