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Desempacando las ‘Oraciones de Fe’

El tema de los 21 Días de Ayuno + Oración de este año es “Oraciones de Fe”. ¿Qué significa tener fe mientras oramos?

La frase «oraciones de fe» puede significar muchas cosas para distintas personas. ¿Se trata de seguir la filosofía de «nombrarlo y reclamarlo», creyendo que Dios nos dará todo lo que pidamos si tenemos suficiente fe (y, por lo tanto, diciendo que si no recibimos lo que pedimos, es porque nos falta fe)? ¿Se trata solo de orar oraciones «por lo seguro” o oraciones vagas que creemos firmemente que nuestra fe es capaz de sostener y que Dios cumplirá? ¿Qué hacemos cuando nuestras oraciones parecen no ser respondidas?

Mientras nos preparamos para los 21 Días de Ayuno y Oración, vale la pena tomarnos un momento para examinar la enseñanza bíblica sobre la intersección de la fe y la oración, en particular las palabras de Jesús al respecto.

En Juan 16:22-24, Jesús nos enseña que orar con fe está directamente relacionado con orar en Su nombre, y orar en Su nombre está directamente relacionado con el gozo. El pasaje dice:

“Por tanto, ahora ustedes tienen también aflicción; pero Yo los veré otra vez, y su corazón se alegrará, y nadie les quitará su gozo. En aquel día no me preguntarán nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, Él se lo dará. Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo”. (Juan 16:22-24, NBLA)

Dos fuentes de gozo

Cuando Jesús habló por primera vez las palabras de Juan 16 a Sus discípulos, aún no lo sabían, pero estaban a punto de pasar por tremendas dificultades. Antes de que terminara la noche, Jesús sería detenido, y ellos quedarían abrumados de dolor. Para prepararlos para lo que les esperaba, les dio dos promesas diseñadas específicamente para sacarlos de su dolor.

Primero, les dijo: “Yo los veré otra vez, y su corazón se alegrará, y nadie les quitará su gozo” (v. 22). Eso significa: “Nunca estarán solos. Siempre estaré con ustedes, y algún día me volverán a ver, cara a cara”.

No importa cuáles sean nuestras circunstancias, sabemos y creemos con fe que Dios pondrá todo en orden al final y que estaremos con Él. En su forma más básica, todas nuestras oraciones no son más que pedirle a Dios que sea quien creemos que Él es: un Dios que nos ama, que cuida de nosotros y que lo restaurará todo.

Un día, veremos a Dios cara a cara. Entonces nuestras oraciones serán respondidas en su totalidad. Mientras tanto, podemos alabar a Dios con fe por lo que ha hecho en el pasado y por lo que hará, incluso en medio de las dificultades o en medio de oraciones que parecen no tener respuesta.

La segunda promesa que Jesús hizo fue esta: “Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo” (v. 24). En otras palabras: “Verán respuestas a sus oraciones tan asombrosas que no podrán estar tristes. Estarán constantemente regocijándose en Dios”.

En su forma más básica, todas nuestras oraciones no son más que pedirle a Dios que sea quien creemos que Él es: un Dios que nos ama, que cuida de nosotros y que lo restaurará todo.

En Mi nombre

Orar “en el nombre de Jesús” significa orar lo que Él nos dice que oremos. Una vez que hemos determinado lo que Jesús quiere que oremos, podemos presentar nuestra petición al Padre “en el nombre de Jesús”. Finalmente, debemos aprender a perseverar en tales oraciones hasta que recibamos la respuesta. Consideramos cada paso:To pray “in Jesus’ name” means to pray what He tells us to pray. Once we’ve determined what Jesus wants us to pray, we can present our request to the Father “in Jesus’ name.” Finally, we need to learn to endure in such prayers until the answer is released. Let’s consider each step:

1. Descubrir la voluntad de Jesús: La oración contestada comienza pidiéndole a Jesús que revele Su voluntad en un asunto específico. ¿Qué quiere Él que hagamos? ¿Qué va a hacer Él? Esas son preguntas muy diferentes de lo que nosotros pensamos que debería suceder.

Antes de pedir sinceramente su guía, primero debemos vaciarnos de nuestros propios deseos y expectativas; solo entonces seremos libres para permitir que el Espíritu Santo dirija nuestros pensamientos. Debemos llegar al punto de poder decir: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

Lo importante es recordar que no debemos avanzar hasta estar satisfechos de haberlo escuchado realmente a Él. Aunque Su voz puede llegarnos de muchas maneras diferentes, lo que importa no es cómo habla, sino que sepamos que ha hablado.

2. Pedir al Padre: Jesús dijo que, gracias a Su cruz y resurrección, podemos acudir con valentía y confianza directamente al Padre con nuestras oraciones. Si hemos descubierto cuál es la voluntad de Jesús y lo qué debemos orar, podemos tener la seguridad de que el Padre nos responderá a Su manera y en Su tiempo. De hecho, Jesús nos aseguró literalmente que siempre recibiremos una respuesta cuando oramos de esta manera.

3. Orar con perseverancia: Orar no suele ser un proceso sencillo en el que simplemente pedimos algo y Dios nos lo concede de inmediato. En la práctica, suele haber una demora (a veces una muy larga) entre las oraciones que hacemos y la respuesta de Dios.

Si alguien no sabe esto, puede desilusionarse porque parece que sus oraciones no son escuchadas. Ahí es donde entra en juego la oración perseverante. No seguimos orando para presionar a Dios a hacer algo que no quiere hacer. Seguimos orando porque eso es lo que realmente es la fe: seguir creyendo incluso cuando es difícil o no tiene sentido.

El gozo de la oración contestada

En Juan 16, Jesús les explicó a Sus discípulos el gozo que descubrirían cuando aprendieran a orar en Su nombre, a orar con fe. Con total franqueza, les describió las dificultades que les aguardaban, pero rápidamente les aseguró que esos tiempos difíciles se convertirían en tiempos de gozo. No iban a aferrarse miserablemente hasta que terminara. Iban a estar llenos de gozo.

¿Por qué? Porque lo volverían a ver, y porque Él les daría un nivel de oración contestada que cambiaría por completo su actitud ante la vida. En efecto, les dijo: “No se centren en las pruebas que se avecinan; miren a las promesas que les estoy dando, porque estas promesas los llevarán a un futuro maravilloso… lleno de gozo”.

Esto es lo que significa orar en fe. Tú y yo podemos regocijarnos ahora mismo porque Él nos ha dado estas mismas promesas. Al acercarnos al 2026, ¿consideraría unirse a su familia Cuadrangular global para orar juntos durante los 21 Días de Ayuno + Oración? No puedo esperar a ver el gozo que el Señor nos traerá a través de este tiempo.

Únase a los 21 Días de Ayuno + Oración

La familia Cuadrangular estará orando junta del 5 al 25 de enero del 2026. Considere unirse para aprender más sobre “Oraciones de Fe”.